jueves, 28 de marzo de 2019

La economía es decisiva

Resultado de imagen para estado de bienestarEn las próximas elecciones de octubre, nos jugamos nuestro destino, parafraseando a Garcia Linera, podemos decir que, si como gobierno, queremos ser un gobierno progresista, si no logramos que haya satisfactores básicos, no contará ningún discurso; Porque el discurso puede ser eficaz, puede crear expectativas positivas para un colectivo, pero se necesita una base material de satisfacción de mínimas condiciones necesarias, si no logramos o no damos esas condiciones, cualquier discurso, por muy seductor, por muy esperanzador, se diluirá ante la base económica.
Ya podemos afirmar que no puede haber ningún tipo de política económica que deje de lado lo popular. Al sector empresarial se lo podrá neutralizar, pero debemos entender que jamás estará de nuestro lado, y esa neutralización la podremos concretar si notan que lo popular es fuerte y está movilizado, y aquí siempre surge la contradicción con la izquierda más izquierda: los gobiernos progresistas nunca van a fondo: se puede sacar un decreto que diga acabar con el mercado, sin embargo el mercado seguirá existiendo, y eso es lo que nunca entienden.
No quedan dudas que la época dorada (gobiernos de Bachelet, Correa, Evo, Lugo, Chavez, Lula y los Kirchner) significó un empoderamiento de los trabajadores, de los campesinos, obreros y jóvenes, pero, ese poder político no fue duradero, porque no fue acompañado de un verdadero poder económico de los sectores populares.
Crear capacidad económica, crear capacidad asociativo productiva de los sectores subalternos, es la clave que decidirá a futuro la posibilidad de superar el post neoliberalismo, por eso, para no cometer los errores del pasado, es necesario recrear una clase media, una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción. Si ello ya lo hicimos podrá colegir el lector, claro que sí, pero cometimos un error: no vislumbrar el viejo sentido común conservador que portaba esa clase media. No hicimos un avance cultural que reconvirtiera ese sentido. Y ahí fue cuando la derecha tomo la iniciativa. A través de medios de comunicación, del control de Fundaciones, de editoriales, de redes sociales, en definitiva a través del conjunto de formas de constitución del sentido común contemporáneo. El gran Emir Sader, suele decir que ellos –por la derecha- no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de los nuestro. Ellos son restauradores, ellos no representan el futuro, ellos son zombies, muertos vivientes electoralmente.
A contra punto, nosotros somos el futuro, la esperanza. Durante la época dorada, nuestro gobierno nacional se ocupó del núcleo duro. Se ocupó de recuperar lo básico que se había perdido: el jubilado que no tenía aportes, se jubiló. La madre soltera tuvo la AUH, el trabajador desocupado las cooperativas de trabajo, los pibes accedieron a la PC, los más grandes que tuvieron que salir a laburar contaron con el Progresar y muchos accedieron a su vivienda con el Procrear. Nuestro gobierno nacional estuvo ahí. Los volvió seres con derecho, sucediendo lo que describíamos más arriba: se volvieron “clase media”, se volvieron “conservadores”, y entonces van por más. Y ahí está el nudo gordiano de nuestro error.
Cuando el Estado Nacional estuvo ahí para resolver el núcleo duro, los gobiernos provinciales y municipales no acompañaron ese segundo reclamo que iba a venir, porque ellos debían haber garantizado: seguridad, un espacio público adecuado, un mantenimiento y mejoramiento de los servicios e incluso, dónde no los hubiera, llevarlos: agua, cloacas, asfalto, iluminación, salas de salud de primer nivel, una policía profesional y de cercanía. Y ahí, con excepciones, siempre hay excepciones, fracasamos. Sumemos que paralelamente, desatendimos otro factor, contener a una gran masa que ya tenía todo eso. Para ellos no creamos condiciones de superación, no creamos un tipo de economía para jóvenes, para estudiantes, para profesionales, para vecinos, que no eran parte del núcleo duro a salvar, amén de que no es que les haya ido mal, y como diría Baldomero Fernández Moreno: entre los recienvenidos y los venidos, el conservadurismo se impuso por sobre el bienestar.

Rafael Correa, hace unos días, tratando de explicar por qué los “recienvenidos y los venidos” terminaron votando a la derecha, explicaba el “Síndrome Doña Florinda”: Ahí está Doña Florinda, que en cuanto pudo asomar la nariz un poco más que sus vecinos, pasó a denominarlos ‘chusma’, es la misma que maltrata al pobre obrero Don Ramón, que protege a su engreído y mal criado hijo Kiko, y que termina apañando al amable capitalista Sr. Barriga.

Como conclusión, rescatemos lo que hicimos bien, el “ahora”, nos va a enfrentar seguramente a una situación similar, el gobierno actual dejará un tendal, un núcleo duro que rescatar nuevamente. Esperemos que el resto de los implicados en políticas públicas, estén a la altura y esta vez sí, acompañen lo nacional. Alberto Balestrini me dijo una vez: ‘es tan importante que una ambulancia pueda entrar a un barrio en los kilómetros, cómo levantar la basura en los grandes centros urbanos, ahí radica la capacidad del político para realizar ambas cosas’ Ese es el desafío.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Declaración de Diputado Nacional Fernando Espinoza

Fernando Espinoza: “El Gobierno propone un Presupuesto que no tiene nada que ver con la realidad que viven argentinos”

En el marco del debate por el proyecto de Presupuesto para el año 2019 que se lleva adelante en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, donde fue a exponer el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el diputado Fernando Espinoza condenó la eliminación del Fondo Federal Solidario y denunció que uno de los gastos que más aumentan es el destinado a pagar intereses de la deuda, que se incrementan en un 49%. Además, propuso cobrarle 2,5% de Bienes Personales a quienes se acogieron al último blanqueo y mantienen sus recursos en el exterior con lo que se recaudaría 100 mil millones de pesos que evitarían el aumento de tarifas en todo el año. Asimismo, propuso obligar a los agroexportadores a liquidar divisas en el país, que representan 28 mil millones de dólares

Al hacer uso de la palabra, Espinoza manifestó ante Frigerio su incredulidad por el discurso del funcionario nacional. “Parecería que estamos en uno de los mejores momentos de la historia de la Argentina y que acá no pasa nada”, indicó el diputado.

En ese sentido, remarcó que “estamos hablando de la ley madre, que es la que va a encaminar la vida de los argentinos y de las argentinas para el año que viene o la que va a hacer que sigamos en este proceso de recesión que atravesamos”, en el cual “según cualquier encuesta, la mayoría expresa que le va muy mal económicamente y que le va a ir peor el año que viene”. Por eso, subrayó Espinoza, “estamos hablando de números, pero también tenemos que hablar de personas, de lo que estos números y este presupuesto representa en el día a día, en la vida cotidiana de los 40 millones de argentinos”.

A partir de lo anterior, el ex intendente de La Matanza explicó que “cuando uno recorre las ciudades de la provincia de Buenos Aires a la que yo represento u otras ciudades del país, lo que ve es muy distinto a lo que hoy nos está contando usted”. En efecto, relató el diputado, “lo que nosotros vemos todos los días es cómo cierran industrias, cómo se pierden miles de puestos de trabajo y cómo cientos de miles de familias quedan a la deriva”.

Siguiendo con su argumentación, Espinoza le recordó al ministro Frigerio que el último encuentro entre ambos había sido el 8 de junio de 2016. Sobre el mismo, rememoró que “hacía seis meses que ustedes habían asumido y fui a llevarle la inquietud de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, que veían cómo los tarifazos empezaban a diseñar el camino de esta triste realidad que hoy vivimos, porque los jubilados pasaban de pagar $200 de luz a pagar $1.900, o pequeñas empresas textiles pasaron de pagar $20.000 a $200.000”.

“Por entonces –continuó Espinoza- tratamos de explicarle lo que se venía”, pese a lo cual “usted nos pidió que le enviáramos las boletas de cada municipio porque eso no era lo que decía entonces el ministro de Energía, Juan José Aranguren”. “A los tres días le enviamos las boletas”, resaltó Espinoza, añadiendo que “usted nos dijo que iba a tratar de que Aranguren entienda, pero luego nos dijo que Aranguren no lo escuchaba, esa fueron sus palabras”.

Una vez trazado este panorama, el representante del pueblo de la provincia de Buenos Aires realizó una serie de preguntas al funcionario relacionadas con ese distrito y con el país en general.
En primer lugar, destacó que el presidente se comprometió a terminar 100 mil viviendas, ante lo cual inquirió “¿cuántas se realizaron al día de hoy y cuántas se piensan finalizar para el año que viene?”. En la misma dirección, indicó que el presidente prometió terminar 3 mil nuevos jardines de infantes y consultó cuántos se pudieron terminar efectivamente hasta el presente y cuántos piensan concluir para 2019.

Luego Espinoza se refirió a la situación de las universidades y planteó que “nosotros tenemos terminado en La Matanza el edifico anexo de la Universidad Nacional de La Matanza en González Catán, construido con fondos municipales y que está finalizado hace dos años”, pese a lo cual “no pudimos todavía conseguir que se nombre a los docentes para que puedan comenzar las clases”. Se trata de un inmueble que podría albergar aproximadamente a 4 mil estudiantes más, remarcó el diputado, para luego ofrecer que “en caso de ser necesario el municipio de La Matanza se podría hacer cargo de la mitad del presupuesto que hace falta para habilitar el edificio”.

Más adelante, Espinoza se refirió al Decreto de Necesidad y Urgencia a través del cual el Poder Ejecutivo derogó el Fondo Federal Solidario y fue muy crítico de esta medida. Al respecto, aseguró que se trataba del Fondo “más revolucionario de toda la historia argentina, porque transfería directamente desde el Tesoro nacional hacia cada una de las provincias y hacia cada una de las ciudades, tanto las más importantes como las más pequeñas demográficamente hablando”.

El diputado matancero denunció que, con la supresión de este instrumento, los argentinos y las argentinas perderán 20 mil millones de pesos este año este año y 88 mil millones en 2019. “Esto tiene que ver con la Argentina que queremos”, aseveró. Es decir, “si queremos una Argentina donde volvamos a resucitar la vieja dicotomía entre unitarios y federales, con un gobierno central y elitista que defiende los intereses de una clase social; o si apostamos por una Argentina para todos, para los 40 millones que somos”.

A continuación, observó que según la Universidad Católica Argentina en junio –antes de la devaluación- ya estamos con una pobreza de 33% y con 38% de chicos que no comen en su hogar, que comen en comedores populares, parroquiales o comunitarios. A eso añadió la situación de los jubilados, enfatizando que “cientos de miles no cenan, no tienen un plato de comida en su hogar”. Entonces, se preguntó Espinoza, “¿Cómo puede ser que en el área social no se tenga previsto en este Presupuesto aumentar las partidas acordes a la inflación que vamos a tener?, ¿Cómo puede ser que para los intereses de la deuda externa haya un aumento de un 49%?”.

Sobre este último ítem, subrayó que “estamos perdiendo en el pago de intereses de esta deuda 5,5 millones de pesos por hora”, tras lo cual propuso algunas fuentes alternativas al endeudamiento para obtener los fondos que el país necesita para consolidar un escenario “sin inflación, sin recesión, sin desocupación y sin hambre”.

En esa línea, propuso cobrarles a los argentinos que con el último blanqueo legalizaron más de 100 mil millones de dólares en el exterior “una alícuota del 2,5% a los Bienes Personales”, con lo cual “estaríamos recaudando alrededor de $100 mil millones que hubieses permitido no aumentar las tarifas durante todo este año, retrotrayéndolas a 2017”.

Otra propuesta tiene que ver con “restituir la obligatoriedad a los agroexportadores para que vuelvan a liquidar las divisas en la Argentina, lo que representaría 28 mil millones de dólares”.

Finalmente, planteó la necesidad de hacer “algo urgente” con las tasas de financiación de las tarjetas de crédito, porque “están generando un golpe al corazón de la clase media y de los trabajadores con un 120% de interés, cuando sabemos que eso puede solucionarse”.

A modo de cierre, consultó por los servicios de agua potable y cloacas previstos para el partido de La Matanza. Sobre el particular, recordó que “durante nuestro gobierno generamos agua potable para un millón de personas, pero desde el 10 de diciembre de 2015 a la fecha solo han generado agua potable para 400 familias; mientras que nosotros construimos cloacas para 700 mil vecinos y ustedes en dos año y medio lo hicieron para 4 mil”. “¿Cuántos nuevos vecinos podrán gozar en 2019 de agua potable y cloacas?”, consultó.

Al final, Espinoza remarcó que “los ciudadanos y ciudadanas más afectados por la crisis sienten que han perdido su dignidad, que la imagen que tenían de un futuro mejor para sus hijos se desvanece al ritmo que crece la inflación, que se devalúa nuestra moneda y que se hipoteca a las nuevas generaciones con el mayor endeudamiento externo de nuestra historia”.