lunes, 15 de septiembre de 2014

Por CFK, dicen que Moyano se "guarda"

Leemos a Mariano Martín en Ambito quien reflexiona así:

Cristina de Kirchner y Hugo Moyano se hicieron favores mutuos. La acusación de la mandataria al sindicalismo opositor por promover supuestamente estallidos sociales le servirá al camionero como excusa perfecta para enviar al congelador su programa de protestas, al menos hasta el año que viene. Moyano analizó esa opción en los últimos días y es la que prevé sostener mañana en un encuentro que tendrá con los dirigentes de su CGT opositora y de la versión "Azul y Blanca", de Luis Barrionuevo, a la sazón el principal imputado por Cristina.

El camionero se reunió antes del fin de semana con un puñado de leales para analizar el discurso de la jefa de Estado, en el que había ligado a Barrionuevo con una eventual "matiné de disturbios de fin de año a partir de declaraciones hechas por el propio gastronómico. Aunque fue salpicado por esa acusación, Moyano interpretó que quedó más o menos a salvo pero sostuvo la necesidad de restarle argumentos al Gobierno en ese sentido.

Les transmitió a sus colegas que será un riesgo embarcarse en nuevas medidas de fuerza como las que alientan Barrionuevo y el titular de la CTA disidente, Pablo Micheli, frente a la posibilidad de incidentes. Es que el sindicalismo opositor, luego del paro del 28 de agosto mermado en su contundencia por la deserción de los colectiveros de la UTA, analizaba una movilización en lugar de una nueva huelga.

En esa línea le recordaron a Moyano que desde las redes sociales circularon mensajes de convocatoria a un posible cacerolazo este jueves en contra del Gobierno. Para un dirigente que aspira a ser un actor central de la próxima elección, con la chance de condicionar y/o impulsar a un presidenciable no parece una buena estrategia quedar impregnado en la estela de una protesta de esas características.

La estrategia de "bajar la persiana" hasta 2015 y mantener vigente la actividad sólo en el plano discursivo y mediático pareció encontrar eco hasta en los gremialistas más radicalizados de la CGT de Moyano. Si hasta Gerónimo "Momo" Venegas, uno de los que más encono demuestra contra Cristina de Kirchner, o el panadero Abel Frutos admitieron la necesidad de aflojar la tensión, más en la línea de los más moderados Guillermo Pereyra (petroleros patagónicos) y Facundo Moyano (peajes).

Lo que para la Presidente puede implicar un último cuatrimestre libre de protestas callejeras del sindicalismo más tradicional, para Moyano será el alivio de no exponerse a realizar una manifestación escuálida, y menos un paro nacional intrascendente.

El camionero planea delegar así la responsabilidad de mantener en alta la conflictividad en la CTA de Micheli, que ya avisó su intención de ir al paro en octubre, y en la izquierda, a través de las protestas relacionadas con despidos y suspensiones en la industria. 


¿Será así? Moyano, ¿piensa?

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