miércoles, 5 de junio de 2013

Un cabeza



Somos de no aceptar las leyes, los reglamentos. De no respetarlos. Desde el máS importante al mínimo, el que nos obliga a andar por la calle de una manera, el que prohíbe fijar carteles o pisar el césped por ejemplo. Somos una raza curiosa de ciudadanos dentro del mundo. Nada afectos a cumplir con la norma que en algún momento decidimos adoptar.
Sin embargo, cuando niños fuimos capaces (y aún hoy lo haríamos) de retirarnos de una canchita, de un baldío, de un potrero y hasta del garaje de la casa si creíamos que nos hacían trampas a “la cabecita”. Porque reglamento como el de “UN CABEZA” había pocos de cumplimento absoluto. Y si bien, el mismo tiene versiones diferentes según el barrio o la ciudad, cuando se jugaba “un cabeza” se conocían de memoria los contenidos del juego y había que cumplirlos. Rebote de palo vale tres, escapadita dos, doble cabeza cuatro; por ejemplo. Y a partir de lo que seguramente Usted señor lector estará recordando de sus entrañables tenidas a la cabecita surgen decenas de recuerdos.
La pelota, era conveniente fuera chica. Jugar a la cabecita con una número cinco era un despropósito. La ideal y más extraordinaria era la Pulpo de goma que picaban hasta el cielo. ¿Jugar individual o en parejas?
Las reglas: ¿se podía soltar la pelota muy alto? ¿cuánto por sobre la cabeza? ¿Podía adelantarse el cabeceador? Mejor trazar una línea imaginaria límite para cabecear.
Todas reglas respetadas a rajatabla. Si hasta vivimos una vida discutiendo y hasta dando por terminado un partido por cuestiones imaginarias: “pasó por arriba del palo”… si eran de un montículo de ropa. “Alto.. fue alto” ¿Como determinábamos que era alto? Y…mas ò menos.
Un travesaño virtual. Y así transcurrían nuestras tardes entre códigos no escritos pero que, aunque nos enojaran a veces y pretendiéramos burlar otras, aceptábamos.
Es que si no, No se podía jugar. Sin ese acuerdo tácito o expreso entre las partes no se comenzaba el partido. Como en una mesa de truco. Antes de empezar sabemos si es con flor ò no, si usamos las zotas, si es a nueve y nueve, malas y buenas.
Pero, en los juegos de mesa, aún con los naipes, no se da la impronta que el movimiento de una cabecita da al jugar “un cabeza”. En todo caso, se puede equiparar a un campeonato a penales. Pero hasta en esa especialidad todo es más rígido: Te adelantás o no y, es gol o no. Y te digo má, si toma sabor el torneo de penales es por agregar las ordenanzas de UN CABEZA. Rebote de palo o escapadita, alto o por arriba del palo.
UN CABEZA, es el juego que contiene entonces, condimentos que desde un acto lúdico de pura simpleza, nos pueden apasionar hasta disgustarnos mucho si perdemos y entrar en locura temporal, si el triunfo es nuestro.
Toda una siesta de cabecita supone una tortícolis importante la mañana siguiente, sobre todo, si uno cabecea siempre con el mismo parietal. En los tiempos en que se usaba mucho abrazar al amigo para caminar, en esa señal inequívoca de la amistad perfecta (la de la calle, la del futbol), ir hacia el baldío podíamos hacerlo, tal vez, separados, pero la vuelta, LA VUELTA, gane quien gane y con parada obligada en el kiosco para comprar la gaseosa de vidrio que había que abrir con destapador o con los dientes y llevarla al árbol de enfrente, LA VUELTA decía, era con los cachetes colorados y abrazados al amigo, con ese sabor de haber participado de un juego que no está contemplado por AFA ni por FIFA y mucho menos en los juegos Olímpicos.
Jugar “UN CABEZA”... Mire, le voy a confesar, yo creo que a muchos de nosotros, si nos dieran la chance de volver, pongalé a una siesta de escape furtivo, elegiríamos tomar la bici o en todo caso a pata, ir hasta la canchita, de tierra, de pasto, de baldosas o de lo que sea, y jugar UN CABEZA, PORQUE ESA DEBE SER LA MAS INSIGNICANTES DE LAS DEMOSTRACIONES QUE PUEDE HABER PARA CONVENCERNOS QUE SER FELICES NO CUESTA TANTO. Yo por las dudas, traje la Pulpo, digo, por si le pinta un cabeza UNA SIESTA DE ESTAS

Adaptación del escrito "cabecita" del colega Osvaldo Wehbe.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!! Que bueno tal cual es así¡¡ !que emoción me dió recordar todo lo que aqui se describe y sobre todo lo de la vuelta...pone palabras a algo que yo extrañaba y no sabía como expresarlo muy bueno lo felicito.