Papelón mundial
De seguro, las elecciones en Venezuela tienen puntos de análisis mucho más jugosos y distintivos que este que desarrollaremos en unas pocas líneas, pero creo que debe decirse algo sobre este tremendo bochorno político.
Los diputados Eduardo Amadeo (Peronismo Federal), Patricia Bullrich (Unión por Todos), Oscar Aguad (UCR), Federico Pinedo (PRO) y Gabriela Michetti (PRO) llegaron al país caribeño para brindarle su apoyo explícito al candidato del MUD, Henrique Capriles, y oficiar de una especie de fiscales de la democracia mundial. Además, se proponían analizar y buscar fallas en el aparato electoral venezolano, catalogado como uno de los mejores por muchas organizaciones internacionales.
Mientras recorrían las calles de Caracas y se sacaban fotos con los militantes del MUD, explicaban por Facebook y Twitter como iba a ganar Capriles, mientras la gente asistía a votar masivamente, transformando en un record la participación, pues el porcentaje de abstención de los habilitados a sufragar fue de menos del 20%.
Durante la jornada, parecían alumnos de algún colegio que se reencontraban después de mucho tiempo para hacer un nuevo viaje de egresados. Bullrich, Amadeo, Pinedo y Michetti lucían triunfalistas, felices, como si el inminente triunfo –para ellos- de la oposición venezolana pudiera brindarles ideas para unificar el atomizado arco opositor en Argentina.

Ahora, todos conocemos que el resultado final fue algo completamente diferente y Hugo Chávez se impuso con firmeza con el 54,9 % y Capriles alcanzó el 44,5%. Naturalmente, Bullrich nunca anunció de dónde procedían esos números falsos y de qué fuentes provenía su información.
En el caso de Amadeo, del Peronismo Federal, también hubo una pronunciada distorsión de la realidad, pero al menos ésta fue enmarcada en una especie de sensación personal, no como si fueran datos firmes de encuestadoras confiables y dijo “Sinceramente, que gana Capriles. Por cansancio de la gente”, cuando fue consultado también por Twitter. Aunque el día anterior había exagerado un poco al comparar las elecciones venezolanas con las de 1983 en Argentina, cuando se pudo volver a elegir presidente después de la dictadura cívico militar: “Aquí en Caracas, muchos dicen que el domingo puede pasar algo parecido a lo de Alfonsín del '83”.
Ninguno de estos políticos argentinos se disculpó por difundir datos falsos, ni por quebrantar la veda en un país ajeno. No se han hecho cargo de esto, no han asumido su irresponsabilidad y falta de respeto a un país soberano. Sabemos que se puede volver de elecciones malas, de discursos disparatados y hasta de derrotas rutilantes, pero desde donde estamos seguros no se puede volver es del ridículo.
Fuente: Diario Fenix
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