jueves, 12 de julio de 2012

Román, a secas

me tome mi tiempo, es cierto. Esta cruda realidad me lleva tener que exponer sobre el tema. Aunque vengan algunos a reírse o cargar, debo confesar -como el único bostero que sabe de fútbol, al decir de mi diablo amigo, Walter- que, hasta que aparezca otro, se terminó el "fulbo". 


Encontré sin querer -buscando otra cosa- de alguien a quien no conozco, unas palabras con las que me he identificado plenamente respecto del tema en cuestión. Lo comparto y me lo apropio. Extraído del diario Ole, por Gustavo:


(...) no creo que usted sea más Riquelmista que yo, sólo tiene los medios para expresarlo. La salida de Riquelme, por lo menos a mí (fanático de Boca y que lo sigue desde 1962... ¡mire si habré visto jugadores!, Rojitas, Meléndez, Marzolini, Madurga, Potente!) me obliga a repensar esto de seguir viendo fútbol. La virtud de Román por sobre el resto (incluidos Maradona y Messi) es que resuelve bien el 80% de las pelotas que juega, y del 20% restante sólo la mitad es por falencias propias. El resto de los jugadores (incluidos Maradona y Messi) no puede superar una media del 60%. Después de Román en ese sentido y en el fútbol de hoy, está Gago (el mejor Gago, el que el técnico pone como dueño del medio y no como ladero), pero claro, una cosa es acertar en el medio y sin marca, y otra es resolver de espaldas con tres tipos empujándote y en medio de un infierno de piernas. Bochini era algo parecido, en un fútbol mucho más lento que el actual y sin la gravitación de la pegada de Román y rodeado siempre de buenos jugadores. Alonso era otra cosa, lejos de los dos en claridad de juego. Potente es el que estuvo más cerca, con igual pegada y quizás con más gol. Una pena. Yo creo que si se va, nos vamos con él muchos del fútbol. Es más, les decía a mis chicos que, cuando dejara de jugar, ya no valdría la pena seguir los partidos.

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