martes, 17 de julio de 2012

Pelotudismo

Ayer se conoció un comentario de una empresa foránea en la red social facebook, donde pedía disculpas por usar artículos de fabricación nacional. Esa explicación ocasionó, al momento, más de novecientos comentarios, la gran mayoría de ellos, pegandole a la compañía. Tanto revuelo causo, que el gran medio argento, le dedicó una nota en su suplemento económico. Aca les dejo la captura de su comunicado:


Rato después, se dieron cuenta de la pelotudes que habían escrito y pidieron disculpas.


Sé, que más de lo que debería ser una "media normal", voy a contramano de los tiempos. Sé que llevó adelante una lucha sin ninguna posibilidad de triunfo, lo que no hace mella para que aún en la derrota segura, insista en dar batalla. 


Seguiré pregonando el rescate de todo aquello que nos ha dado una identidad en contra de lo foráneo que nos venden desde el afuera, que muchos compran porque es "chic", viste! 


Allá ellos, en lo que de mi depende, jamás bajaré los brazos y si alguna vez, alguien viera que traiciono este postulado, por caso, si me vieran entrando a un Mc Donalds, les suplico un escrache público, entre tanto, por esas raras costumbres heredadas, que vienen de lo profundo de la memoria, y porque, cuando mi viejo creyó que yo, ya era grande, me hizo tomar un "cortado con gotas" junto a él, en aquel viejo puesto carnicero del Mercado del Progreso, por eso, levanto con ahínco la siguiente proclama:







3 comentarios:

Ariel dijo...

Propuse en tuitter una campaña: por el café en frascos de vidrio de Sabora (los mismos que mi abuela usaba para tomar mate). Pero nadie me dio bola. Me parece que exageré. Abrazo!

Anónimo dijo...

Es imposible seguir viviendo aquí.
No puedo regalarle 10 dólares a mi nieto ni comprarle una Barbie nueva a mi nietita. No consigo salmón rosado importado para el sushi y ya veo que en los cines de Recoleta nos van querer vender popcorn nacional, bah, pochoclo, quiero decir.
Y encima, critican a Mauricio porque quiere instalar una casita de Ronald McDonald en ese espantoso hospital de niños, un precioso detalle que alegraría un poco a ese viejo, triste y pobre lugar.
Pero entrar hoy al Starbucks de Alto Palermo y encontrarme con vasos hechos acá, ya es lo último!
Me sentí humishado. No es justo shegar a mi edad y encontrarme con éso. ¡Shegua!

Saludos
Tilo, 71 años

chela dijo...

Cambiar la identidad gastronómica de un país también es colonizar, Moo. Y como los van atrayendo desde chicos es más difícil de pelearla. Y si, aguante el cortado!