miércoles, 28 de diciembre de 2011

El regocijo del Gorila

Soy de cuna peronista. De chiquito, mi abuela me contaba el sufrimiento del pueblo allá en los lejanos cincuenta cuando cierto grupejo de gente se regodeaba y hasta brindaba por el mal que sufría la Eva. Mi abuelo, a quien le debo la ideología que tengo, practico y trato de inculcar a los demás, supo enseñarme el por qué de ese odio visceral hacia Ella.
Entre aquello y esto hay una distancia abismal, es cierto. 
También veo con sumo agrado, cuanto hemos crecido nosotros y cuán pequeños siguen siendo "Ellos".
Ayer por la noche, cuando volvía de jugar al fútbol con los amigos, tipo diez de la noche, al llegar a casa, Patricia me tiro la noticia en la cara yo estaba en bolas de información desde las 19:30 horas, inmediatamente me fui a la pc a leer las repercusiones y enterarme algo más.
Debo decirte que no fue una sorpresa, pero tenía que verlo, así que me fui a La Nación. La nota principal por supuesto era "la noticia". Para ese momento, había alrededor de 900 comentarios que luego cerraron que transmitían ese mismo odio, el mismo odio que mi abuela me supo contar, se dio en la década del cincuenta con Ella.
Sabía que me iba a encontrar con eso, pero la comprobación era necesaria para ver que grado de hijaputez tiene cierto sector argento.
Cuanto hemos crecido nosotros y cuan pequeño se han vuelto ellos.
Recorriendo blogs, llego al del Negro Fontova que publica una nota que termina de cerrar este pensamiento rápido y triste:


Con la loable intención de mejorar la calidad del blog, el General Susvín nos hizo llegar este texto.
Es interesante, diría Barone, ver algunos "comentarios" que aparecen sistemáticamente en los Blogs K. Son los Anónimos, especialistas en opiniones que, en general, poco o nada tienen que ver con el Post que comentan.
Cada semana, una nueva temática los moviliza; en los últimos tiempos desfilaron Hebe y Schoklender, las restricciones a la compra injustificada de dólares, la eliminación de subsidios o el allanamiento a Cablevisión. Y el IndeK y la inflación, su tema recurrente.
Prefieren el comentario breve, generalmente una ironía de uno o dos renglones, aderezada con algún insulto a la Presidenta o a cualquier otro funcionario, aliado o simpatizante del Gobierno.
Sin cuidar el estilo o las reglas más elementales del idioma, dejan caer infamias, falacias mezcladas con algún dato, más insultos, etc. sin intención de discutir o intercambiar ideas.
Hace pocos días, a raíz de la muerte de Iván Heyn durante la última reunión del MERCOSUR, inundaron algunos blogs con comentarios miserables en el mejor estilo de los que escribían "Viva el Cáncer" cuando murió Evita.
El peronismo y la sociedad argentina han evolucionado. Las libertades civiles se han ampliado y desde los sectores oficialistas no se persigue a los "contreras" sino que, en cambio, son los que disfrutan de más alto nivel de difusión de sus ideas, publican libros y tienen sus programas de televisión o radio sin ningún tipo de problema. Y cuando se sienten amenazados por afiches anónimos hasta se dan el lujo de convocar a los legisladores nacionales para exigir protección. Sin embargo, los comentaristas anónimos han quedado presos de su odio más visceral y primitivo.
La pregunta es: ¿Qué buscan? ¿Provocar una reacción violenta, para justificar su oposición a todo lo que hace el Gobierno? ¿Desmoralizar a los blogueros o a los lectores? ¿Desviar el eje de las discusiones políticas hacia tópicos más superficiales?
Confieso que no he encontrado respuesta a este fenómeno, tal vez porque para entender el odio sea necesario sentirlo.
General Susvín, desde el exilio playero
Una última reflexión: ¡pobre gente!

2 comentarios:

Pibe Peronista dijo...

Sabias palabras, Don Moo, y también las del Negro!

Abrazo

Anónimo dijo...

Soy un simple lector de blogs y eventualmente colaboro con algún comentario.
Creo que debe primar el criterio del titular de un blog a efectos de seleccionar los comentarios que acepta publicar lo cual no implica censura sino ELIMINACION DE BASURA.
Resulta irritante y desagradable la lectura de insultos, diatribas, injurias nacidos del puro odio con los únicos sustentos de la maldad, la envidia y el resentimiento.
No es así cómo se discuten ó rebaten principios e ideas.
Tratar de encontrar una razón para tan despreciable proceder es simplemente una pérdida de tiempo. Quien ofende ó humilla con lo que escribe no merece respeto.

Saludos
Tilo, 70 años