miércoles, 26 de octubre de 2011

Será que esta vez sí

Pasaron las PASO, pasaron las definitivas y observo, no con asombro, que en la calle, desde este lunes, se respira otro clima. 


En la calle se ve al pueblo como más tranquilo. Más allá de las falsas informaciones y operaciones a las que ya nos acostumbró Clarín -ahora con el supuesto dolar paralelo y corridas- y de las que, la propia gente les paso su factura, es como que se respira normalidad.


Antes de la elección del domingo, la vorágine electoral nos acostumbró a los destemplados gritos de Ricardo Alfonsín, luego devenido en consejero espiritual; al desvarío irracional del bañero y de su perdedora esposa; a la vocinglería barata de la Bullrich y del entrenador de voley; a las idas y venidas y vueltas del Colorado y el Alberto; al silencio de Carrio durante un mes; etc, etc.


Todo esto me lleva a pensar, vista la normalidad institucional y tranquilidad del pueblo en la calle, que la verdadera "crispación" era la de ellos, ante la perdida -ojalá irrecuperable- inexorable que se veían venir.


Ojalá pueda concretarse definitivamente en los próximos años, la salida de la política de los representantes de los poderes económicos y mediáticos, de los lobistas, de los defensores de quintas, de los que se cagan en el pueblo, de los que mienten, de los que ya fracasaron y pretender decirnos que hacer.


El primer paso para lograr esto, lo dio el pueblo el domingo con su apoyo de casi 71% a dos fuerzas políticas, que en lo macro, resultan afines.


Cristina y Binner agruparon una mayoría electoral que debería hacerlos repensar sus editoriales y su obcecada visión de lo que pasa. A pesar de las grandes diferencias que existen entre ambos dirigentes, es cierto que las huestes bineristas fueron las que apoyaron la aprobación de la ley de medios, la asignación universal por hijo, la estatización de las afjp, entre otras medidas, netamente revolucionarias de este proceso electoral.


Nos quieren hacer cargo de reestablecer la antinomia pueblo-gorila; peronismo-antiperonismo; kirchnerismo-antikirchnerismo; periodismo independiente-periodismo militante;  y no se dan cuenta que ellos, anteponiendo su odio, sus intereses personales y patronales, su lacayismo, por sobre la realidad, los acorraló en ese 29% restante.


El gran derrotado del domingo es la derecha autoritaria, esa derecha de los que quieren a Videla y de los que no; de los que hablan de corrupción pero te prometen una casa si lo votas; de los que no pueden siquiera fiscalizar una elección; de los que abren casas políticas golondrinas; de los que aparecen por los barrios sólo cuando hay elecciones; de los simpáticos sin ideología; de los mercachifles; de los que hablan de la República; de los esbirros; de los escribas que reptan por cuatro monedas; todos esos son los derrotados del domingo. Y está muy bien que haya sido así. 


Sólo el pueblo, el soberano, sabe como le fue cuando todos ellos usufructuaban la suma del poder público y se cagaban en el resto, porque, a pesar de los golpes, los desaparecidos, los compañeros muertos, no nos han vencido. Y estamos felices.

1 comentario:

Pensála bien, hermano! dijo...

muy bueno, Moo...Es eso mismo...abrazo hermano