martes, 12 de abril de 2011

Tomás Fanzi, algo más que un facherito

De todos los logros que ha tenido, tiene y seguirá teniendo este gobierno, creo, el más importante es haber devuelto la política, a la mesa de las familias argentinas.

Ya no hay posibilidades de hacerse el boludo, aunque algunos persistan en ello, por eso, mucha gente ha decidido involucrarse publica y politicamente.

En uno u otro bando, eso no importa, lo que verdaremante importa es que los argentinos hemos decidido dejar de mirara para otro lado, como tantas veces en la historia lo hemos repetido. Puede que me equivoque, ojalá que no.


Vamos al punto: cada vez es más la gente que decide hacer conocer su posición, por caso, el otro día el cantante Pablo Ruiz se reunió con miembros de la Juventud Peronista.

En este caso, quería compartir con ustedes unas declaraciones que me sorprendieron bastante, sobre todo, porque vienen de alguien que pertenece a un rubro, muchas veces vilipendiado. Si, ya sé, no es el primero, hay otros, seguro con más trayectoria y escena, pero, viniendo de un pibe jóven y fachero, esta bueno que se popularice su opinión. El compañero Tomás Fonzi, señores, declaraba esto para la revista 7Días:

Acompaña al Gobierno desde su arte.

–Trato de no estar al margen de lo que pasa, soy actor, uno puede involucrarse más o menos, pero depende de la cercanía que tiene uno con la política. A veces, siento que peco un poco de tibio pero siempre manifiesto que estoy a favor de lo que está pasando con este Gobierno. Creo que no había otra dirección posible.

¿Qué fue lo que le interesó del kirchnerismo?

–Con el tiempo fui entendiendo y descubriéndolos a los Kirchner. No sabíamos bien quién era Néstor en 2003; una de las cosas que más me gusta o lo primero que a mí me hicieron pensar que estaban en lo cierto, son los enemigos que cosecharon. Es lo que más habla de quiénes son ellos. Pero creo que hay que profundizar el modelo. No me gusta hablar de kirchnerismo, está bueno hablar de un modelo nacional y popular, de inclusión social. Cuando uno le pone un apellido, se quedan un montón de cosas afuera. Un partido político o una conducción tienen que estar basadas en cosas extrapartidarias, en fundamentos como la verdad, la honestidad, la justicia, la equidad. Esas son las banderas políticas, porque la persona es absolutamente falible y voluble.


Las negritas son propias. Qué me contursi, Masanés?

1 comentario:

valeria paula dijo...

Cada dia y de a poquito, son mas los que se van animando a contar en publico (y en privado) que apoyan al gobierno.
Te felicito, buen blog.

Valeria