martes, 22 de junio de 2010

La vida privada de los políticos. De alcahuetes y otras yerbas

A diferencia de lo que suele suceder en los Estados Unidos, cuando le descubren algún affaire a un político, ocasionando con ello la finalización de su carrera política, en nuestro país la cosa es bien distinta.
De todas meneras, nadaescasual está en contra de indagar en la privacidad de los políticos y sobre todo que hacen en la cama, razón por la cual, me parece de muy mala leche ventilar este tipo de cuestiones.
Las diferencias políticas y del "hacer" política que tengo con el hombre en cuestión son abismales, pero en este caso, la nota de la agencia Nova -que además nadie firma- me parece de una bajeza total. No sólo afecta al matrimonio y su propia familia, sino que además de no mencionar a la susodicha, se menciona a una tercera persona, mujer pública ella, con todo lo que ello significa. Mal Nova, muy mal.

El hombre, quien aún posee un pedazo de poder considerable en el conurbano bonaerense, es quizá el último caudillo territorial al viejo cuño de la comarca provincial. Y fiel al estilo histórico de un caudillo, tiene, entre otros vicios, una doble vida.
Eduardo Duhalde aún recuerda cuando en tiempos de finales de mandato como intendente de Lomas de Zamora, y a poco de convertirse en gobernador y presidente, aterrizaba en helicóptero oficial en las inmediaciones de Arturo Seguí, a metros del límite de esta localidad con la vecina City Bell. 
Lo hacía, más allá de mantener su perfil bajo de hombre de familia casado con Hilda González  -Chiche-, para visitar a una señorita que ahora tiene algunos años más pero sin embargo juega de segunda del cabezón desde hace no menos de una década.
En la actualidad, en pleno armado de un frente opositor al kirchnerismo dentro de la disidencia peronista, el ex bañero la sigue visitando a menudo.
Ella, simpática y con algunos atributos interesantes, fue su testaferro en una empresa recolectora de residuos del sur de la Provincia, que ahora opera en Uruguay dejando buenos réditos económicos.
Duhalde también tuvo una novia en La Plata, llamada María Laura Leguizamón –legisladora ella- pero parece que la preferida es la muchacha de la zona norte de la periferia platense.
Allí donde la tranquilidad, los frondosos árboles y la política no se juntan. Un lugar ideal para trampear un poco en estos tiempos de agudeza política y vacas flacas en lo sentimental.
En una próxima entrega, intentaremos tirarles más datos para develar la incógnita de la fecha. ¿Quién será la novia platense de Eduardo Duhalde?

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