jueves, 29 de octubre de 2009

Hipocresía o "la gente"

Anoche cene solo.
La proximidad con la mesa de al lado, hizo imposible evitar escuchar sus conversaciones.
En la mesa contigua, una pareja de cincuentones.
El, además de ser un "bastardo" -sin que esto sea leteralmente cierto- maltrato toda la cena a su compañera. Lo menos que le dispensó y repitió unas doce veces fue: "vos no entendes!"
luego hablo de negocios millonarios -el tipo era abogado-, que mañana cobraba una carrara de dólares y que tenía cerrado ya un negocio de dos millones de verdes, de acá a un año.
Avanzó, explicándole a quien no entendía nada, diciéndole que en éste país -evidentemente no el suyo- para ganar dinero tenes que invertir.
¿Cómo que tenes que invertir?, pregunto la que no entendía nada. "Y, claro -le dice él- te pensas que es gratis litigar, hay que pagar para eso, además, tengo que pagar ingresos brutos, ganancia presunta, bienes personales, afip". Pagar sus obligaciones impositivas para el tipo es una inversión, me parece que algo no está entendiendo él, ahora.
Luego se despachó con un "en este país, está todo atado con alambre".
Por último, tomaron un par de cafés, ella, seguía siendo menospreciada por su pareja.
Pidieron la cuenta, abonaron y cuando la mesera les trajo el vuelto, el tipo le reclamo que en la carta la bondiela de cerdo estaba a diecinueve pesos y se la había facturado a veinte.
Un peso de diferencia, ¡ $1 !
No dejaron propina, se levantaron; él, por supuesto, salió primero y ni siquiera la esperó.
Pobre mina! o... demasiado viva?
El, que flor de hijo de puta.

3 comentarios:

MP dijo...

Viva, la mina. Le debe sacar guita por kilo al pelotudo ese. Y lo bien que hace!

Gonzalo Agustin Sueiro dijo...

vos porque no estas en una sala de profesores con profesoras de historia hablando de que si no se frena a este gobierno "nos vamos a tener que ir a vivir a chile", yo ya no discuto más, porque es al cuete.
El otro día una profesora de historia se quejaba porque los pibes no sabían quien era umberto Eco, y con muy mala intención le dije que muy pocos profesores sabían quien era Juan josé Saer, el mejor novelista argentino.

saludos

Casta Diva dijo...

Te dije, Gonzalo, no hay que ir a la sala de profesores.
El otro día me fui a un aula vacía para corregir tranquila sin tener que escuchar pelotudeces del tipo que nombraste. Otra profesora me vio y entró para corregir también. Es una mujer bastante piola, no tengo ni idea si está de acuerdo con este gobierno o no, pero al menos la he escuchado decir cosas bastante piolas. Es eso le comento del nuevo auto popular argentino y que, seguramente, muchos lo iban a criticar porque piensan que nada de lo que se hace acá está bien.
En eso entra una profe de esas que tienen la cacerola estapada en la frente y pregunta de que estabamos hablando. Cuando le explico lo del auto, lo primero que hace es CRITICARLO. No sabía nada, no había visto nada sobre el APA ¡y ya decía que estaba todo mal!
En fin...