sábado, 14 de febrero de 2009

Che Aldo, Venite, Pasate En La Semana Y Charlamos


Que pasa que tenemos un tipo como Aldo Ferrer, totalmente del palo que parece no es consultado. Vamos, a ver si le hacemos un llamadito o no tienen el tubo de Aldo. Les dejo un estracto de lo que piensa sobre las retenciones y el campo, la nota completa está acá


El campo argentino enfrenta una situación crítica provocada por la sequía. La emergencia reclama el apoyo de la sociedad y las políticas públicas para ayudar a los productores y compensar, en la mayor medida posible, las consecuencias del siniestro. En este escenario, deben replantearse los problemas y evaluar el marco regulatorio del sector agropecuario y la cadena agroalimentaria. Es, entonces, comprensible la reciente propuesta de los gobernadores de Santa Fe y Córdoba de suspender el cobro de las retenciones a las exportaciones agropecuarias por un período, mientras dure la emergencia. La necesidad de recurrir en apoyo del campo es incuestionable. El interrogante es si suspender el cobro de las retenciones es o no la forma más eficaz de hacerlo atendiendo, al problema puntual, en el contexto de los intereses de toda la economía nacional y su pleno desarrollo en la actualidad y el largo plazo.

La respuesta es no porque la emergencia del campo debe resolverse sin desatender los problemas estructurales preexistentes, que es lo que sucedería si se suspenden las retenciones y establece un tipo de cambio único. Por lo tanto, si se decide que el ingreso fiscal de las retenciones vuelva al campo para paliar las consecuencias de la sequía, no debería ser a través de su eliminación o suspensión, sino por medio de la transferencia de los fondos involucrados a los programas de ayuda, con la mayor participación posible de los gobiernos provinciales. Debe evitarse que esta situación de emergencia se convierta, en otra vía, de la apreciación del tipo de cambio y el desaliento a la inversión y transformación de la estructura productiva.

La sequía ni la emergencia que atraviesa el campo modifican las características estructurales de la economía argentina. En consecuencia, si se suspendieran las retenciones existiría un tipo de cambio único e, inevitablemente, sobrevaluado. Vale decir, un tipo de cambio de equilibrio de mercado (TCEM) que torna no competitiva, en el mercado interno y en el mundial, la producción interna, no basada en los recursos naturales Además, para evitar el impacto de los precios internacionales sobre los alimentos en el mercado interno, bajo un régimen de tipo de cambio único sin retenciones, el Gobierno estaría impulsado a apreciar la moneda aún más. Al mismo tiempo, esa política cambiaria fomentaría las entradas de capitales especulativos, que son atraídos por las altas tasas de interés prevalecientes en economías con paridades sobrevaluadas. Este enfoque genera desequilibrios macroeconómicos insostenibles y escenarios inestables, por la volatilidad de los mercados financieros y las fuertes variaciones a que están sujetos los precios internacionales de los productos primarios. Esto siempre es fatal y, mucho más lo sería en el actual contexto internacional.

En sentido contrario, una política cambiaria orientada a dar respuestas a los desequilibrios de la estructura productiva, promover la competitividad de la producción interna de bienes y servicios transables y desalentar los movimientos de capitales especulativos, opera con tipos de cambio de equilibrio desarrollistas (TCED). Tal política cambiaria supone que el tipo de cambio conveniente es aquel que persigue cuatro fines principales. A saber:

1. Privilegiar el compre nacional en las decisiones de gastos de consumo e inversión de las empresas, las familias y el gobierno.

2. Estimular la diversificación de las exportaciones incorporando bienes y servicios de creciente contenido tecnológico y valor agregado y, por lo tanto, impulsando la gestión del conocimiento y la transformación de la estructura productiva.

3. Lograr que el lugar mas rentable y seguro para invertir el ahorro interno sea el propio país.

4. Desalentar los movimientos de capitales especulativos creando incertidumbre en los especuladores y previsibilidad en los tomadores de decisión de inversión productiva.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El compañero Aldo, el de vivir con lo nuestro, es, fue y sera, radical.
Un espejo para que se vea el radicalismo residual reunido y se pregunte donde y como fueron a parar.

MOO dijo...

anonimo, una pequeña contradiccion: el compañero y luego radical. Aldo siempre fue peruka hno.