miércoles, 23 de octubre de 2013

Lo que se juega el domingo

Les copio una interesante reflexión de Daniel Miguez publicada en Infonews:
En la recta final de la campaña ocurrieron hechos extraños, algunos de ellos muy graves. Desde la difusión del video de Juan Cabandié cinco meses después de su filmación y otro accidente ferroviario en la estación de Once hasta los atentados contra el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti y la dirigente social de Jujuy, Milagros Sala.  
Siempre en vísperas electorales se producen hechos que buscan inquietar, pero no de las dimensiones que tuvieron esos casos. Casualidad o no, la seguidilla tuvo lugar en un marco político muy especial: con la presidenta Cristina Fernández recuperándose de una cirugía, situación que los medios opositores aprovecharon para intentar instalar que los argentinos estaríamos poco menos que ante un vacío de poder.

Y entre tantas noticias de esa índole, pasaron otras cosas. Por ejemplo, algunos de los más poderosos empresarios avisaron, sin mucho ruido, que van a exigir al gobierno que les baje los impuestos, y algunos dirigentes de la oposición avalaron esa pretensión. Unos y otros lo hacen sobre el supuesto de que el próximo domingo asistirán a una derrota electoral del kirchnerismo.

Estas elecciones son tan importantes como las anteriores legislativas que tuvo que afrontar el oficialismo. Así como en 2005, el kirchnerismo se jugaba la independencia del duhaldismo y en 2009 enfrentaba a los monopolios mediáticos y al poder agrario, en 2013 se decidirá si Cristina tendrá que seguir gobernando los dos años que le restan de mandato con un obstáculo tras otro.

Si el gobierno pierde el control del Congreso, podría sufrir una nueva edición del "Grupo A". Más una ofensiva de las corporaciones y una acción sindical complementaria de la alianza conformada por los dos sectores disidentes de la CGT y de la CTA, encabezados Hugo Moyano, Gerónimo Venegas, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli, más el sindicalismo trotskista que siempre acompaña.

Que Sergio Massa logre una ventaja de al menos el 10% sobre Martín Insaurralde es la apuesta más fuerte no sólo del propio candidato del Frente Renovador, sino también del conglomerado opositor que nuclea a empresarios, medios y peronistas no kirchneristas. Con un resultado de esa dimensión lograrían potenciar el impacto político que siempre tiene un triunfo en la provincia de Buenos Aires.

Después de superar al candidato del Frente para la Victoria (FPV) por un 5% en las PASO y trepar rápidamente en las encuestas a una diferencia del 15%, ganar por un dígito le quitaría la dimensión que Massa espera darle a lo que cree su segura victoria. Siempre la sensación del resultado es proporcional a las expectativas generadas.

Como había ocurrido antes de las PASO, Insaurralde achicó la diferencia inicial que indicaban las encuestas, que, por otra parte, siempre hay que tomar con precaución porque la historia política está repleta de pronósticos que terminaron en papelones.

Más allá del efecto que pueda generar la votación en la provincia, lo que le interesa al gobierno es mantener el control en el Senado y en Diputados. Y si ese es el objetivo central, suma exactamente lo mismo un diputado elegido por los 10 millones de bonaerenses que otro votado por los 100 mil fueguinos.

Para la supremacía del kirchnerismo en el Senado, donde históricamente se da la mayor paridad de fuerzas, el centro de atención está puesto en la Ciudad de Buenos Aires y en Neuquén, siempre y cuando se ratifiquen la tendencia que dieron las PASO en los otros seis distritos que eligen senadores (Entre Ríos, Chaco, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego), donde triunfó el oficialismo.

En la Capital Federal, el senador Daniel Filmus tiene el difícil objetivo de desplazar a Fernando Solanas para obtener la banca por la minoría. Filmus, al cabo de una campaña sólida, aventaja a Solanas en las encuestas. Pero las principales preferencias de los votantes porteños están puestas en la candidata a senadora del PRO, Gabriela Michetti, y en la a diputada de UNEN, Elisa Carrió. El riesgo para el FPV es que los votos Carrió arrastren hacia arriba a Solanas.

En Neuquén, Marcelo Fuentes busca la reelección. En las PASO quedó tercero pero a tan sólo 184 votos del candidato de la segunda fuerza (Compromiso Cívico Neuquino), una diferencia lo suficientemente pequeña como para que el kirchnerismo tenga esperanzas de poder retener esa banca.

Para la elección de diputados la situación del kirchnerismo es menos comprometida. Incluso, si se repitiesen los resultados de las PASO podría aumentar su número en la Cámara Baja.

De todas maneras hay provincias que tienen un desafío especial, como La Rioja y Catamarca, ambas gobernadas por el kirchnerismo, donde perdió por poco margen y creen que hay posibilidades de revertir el resultado. De ganar en cada una de esas provincias, sumaría dos diputados más. En cambio, mucho más difícil es el panorama en otras dos provincias, Chubut y Mendoza, también gobernadas por el oficialismo, donde la derrota fue por una gran diferencia.

En contrapartida, hay distritos gobernados por la oposición donde el kirchnerismo podría sumar más bancas de las que pone en juego. Son los casos de Capital Federal, Santa Fe y, eventualmente, Córdoba. La otra provincia que podría engrosar la bancada kirchnerista es Entre Ríos, donde los candidatos de Sergio Urribarri sacaron en las PASO más votos que la UCR y el PRO sumados.

Aunque irremediablemente el mismo domingo a la noche las lecturas de los resultados se proyecten hacia 2015, la experiencia de las últimas legislativas debería servir para moderar las previsiones a largo plazo.

Aquel 28 de junio de 2009 poco menos que se estaba proclamando para 2011 a Julio Cobos como presidente y a Francisco De Narváez como gobernador bonaerense. Dos años después todo fue muy distinto.

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