miércoles, 16 de octubre de 2013

"El loco Pocho" - segunda parte - Mejor callarlo dice el PRO

Informa hoy Tiempo Argentino:

Respecto al móvil del homicidio, todos los allegados coincidieron en que se trató de un ajuste por cuestiones políticas y no de tribuna, como quisieron presentarlo desde el municipio a cargo de Jorge Macri.
 

Las fuentes consultadas por Tiempo Argentino señalaron que Alfredo "Turco" Azad, un empresario futbolístico con sórdido pasado en varios clubes del ascenso, entre ellos Platense, Excursionistas y Colegiales, fue el vínculo de Martín Néstor "El Negro" Cabrera, uno de los dos detenidos, con el secretario de Gobierno de Vicente López, Cesar Torres.
 

Este no es el único nexo de la familia Cabrera con el oficialismo local. Néstor, padre de El Negro, tiene un local partidario en la esquina de Armenia y Marconi, a media cuadra de su casa. Pero, además, es integrante de los peronistas PRO de Vicente López y, hace exactamente un año, se reunió con el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, para conmemorar el Día de la Lealtad en el club Defensores de Florida.
 

Por otra parte, en cuanto a vínculos entre Azad y Torres, la esposa del empresario, llamada Patricia, trabaja para el secretario de Gobierno.
"A Harry y al Negro Martín los podías ver como chanchos en el despacho de Torres. Apretaban a los pibes que reparten volantes, les pegaban a manifestantes, eran la fuerza de choque de Macri", contó a Tiempo un integrante de la barra.
 

El compañero de causa de Cabrera es Alejandro Daniel "Harry" Aranda, quien estuvo detenido por robo y, al recuperar la libertad, se alió a El Negro para servir de "culata" a la primera línea política del municipio.
A cambio, les prometieron el manejo de la tribuna. Siempre y cuando fuera Azad quien mandara en la institución. Pocho y sus seguidores no lo permitieron. Entonces, Cabrera tomó la decisión de "puentear" a su viejo amigo y comenzó a agrupar gente para tomar el centro de la escena. Así fue que interceptaron al micro del plantel cuando regresaba de Campana, aprovechando que el jefe de la barrabrava no estaba en la zona. Pocho no se lo perdonó y fue a buscarlo a la plaza donde paraba. Cabrera no quiso pelear: sabía que su enemigo era hábil en el manejo de armas blancas.
 

Los meses posteriores, los seguidores de Cabrera y de Aranda, que realizaban pintadas y pegatinas de afiches para el PRO y el Frente Renovador, no podían pisar la zona de Pocho. Entonces, desde el municipio los custodiaban con patrulleros. La espiral de la violencia fue in crescendo, hasta que el domingo a la tarde el jefe de la barrabrava fue asesinado de seis disparos, frente a su hijo Ian, de tan solo 12 años.
 

Hoy, Patricia tiene miedo. La ex esposa de líder asesinado y madre de Ian teme represalias sobre su hijo. "Él lo vino a buscar al nene y se fueron. Pero se olvidaron la billetera y volvieron. Al salir, llegó esta camioneta cremita y empezaron los tiros. Le dieron tres por la espalda, dos por delante y otro en la boca. Es gente con mucha cobertura política", confió la mujer en la esquina de Malaver y Posadas, a metros de donde el cuerpo de su ex pareja era venerado por hinchas de Midland, Comunicaciones y Platense, que acercaron coronas de flores.
 

En el barrio aseguraron que el asesino de Pocho –se trataría de un ex convicto apodado “El Uruguayo”– conoció a Harry en una prisión de Uruguay. El sospechoso, además, trabajaría como mano de obra inorgánica de Cariglino, otro intendente bonaerense acostumbrado a disciplinar a los opositores.

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