lunes, 4 de febrero de 2013

Una historia de amistad

De regreso de las vacaciones, tengo ganas de recomendarles un libro, sí, un libro. Para aquellos que son amantes de, digamos, Fontanarrosa o Soriano, o de la lietarura ligada a la pelota, les recomiendo leer "Papeles al viento". El colega Facundo Mirata de "Cultura Redonda" hace un excelente crítica que me permite citar su escrito como propio. Gracias Pide por obsequiármelo.

"Papeles al viento", una historia de amistad..

Otra entrega de nuestra sección de libros y esta vez nos clavamos una novela que despierta sonrisas y emociones, las cuales muchas veces sólo se dan en un grupo de amigos. Una obra de Eduardo Sacheri, un tipo que demuestra que por su sangre corre las calles de los barrios..
Hay muchos libros de fútbol, los hay de tácticas, de incentivación o de todo lo que tenga que ver netamente con el juego, pero también hay biografías, autobiografías o de historia. Opciones hay muchas, aunque si uno hurga en el género quizás le falten novelas. Por suerte para los enfermitos como nosotros existen los Roberto Fontanarrosa o los Eduardo Sacheri, justamente hoy haremos hincapié en una obra creada por este hincha de Independiente.

En varias ocasiones hemos hablado sobre el amor un club o sobre los principios que nos ha enseñado el fútbol, sin embargo es muy difícil leer una publicación literaria sobre estos temas. Pues bien, "Papeles al viento" es algo de todo eso porque mezcla la pasión por la redonda con un gran condimento de lo que es la verdadera amistad. De ese afecto que uno amamanta de chiquito, luego se ratifica con los años y muchas veces perdura en el tiempo a pesar de las dificultades y de los rumbos que tome la vida de cada uno.



La historia narra todo aquello que, seguramente, haría una persona por un amigo de fierro, ese tipo de cosas que parecen locuras y que terminan siendo un acto de demostración de un cariño que no busca nada a cambio. Sólo de la mente de un hombre de barrio puede salir un texto que describa y a la vez relate lo que muchas veces las palabras no saben decir. 

En esta oportunidad, este fanático del Rojo nos relata lo que viven tres amigos tras la muerte del Mono, hermano de uno de los protagonistas y hermano de la vida de los otros dos. ¿Qué debe hacer este grupete? Vender a un jugador que parecía que era un crack, pero que se quedó en la nada y ahora polula en un equipo del interior de Argentina. La cosa no es sencilla y mucho más si le agregamos que la transacción debe hacerse sí o sí porque la plata que salga de ese pase le quedará a Guadalupe, la hija del Mono, quien se gastó todo lo que tenía en la compra de ese player.

Ya desde ese punto la cuestión no es fácil y si a eso le sumamos que ninguno tiene ni la más mínima idea de cómo hacer negocios de ese tipo y tampoco comprende cómo es ese mundo oscuro, el resultado puede desencadenar hasta en lo más inesperado. Dejen volar su imaginación e intenten armar este escenario con su grupo de amigos, quizás esta sea la forma más concreta de enfocar la problemática de la situación, que sin dudas es por demás extraña y ahí es donde aparecen los tonos graciosos de la historia. 
La simpleza con la que Sacheri describe los hechos que van ocurriendo hace que el lector se sienta deseoso de seguir devorando las páginas, algo que sinceramente no es fácil de lograr. No hace falta tener un diccionario cerca para continuar la lectura de cada uno de los capítulos, ya que lo que le sobra a este libro es fluidez. Los personajes hablan como habla un tío, un vecino o un simple desconocido. 

En el medio de todo esto, la cuestión futbolística no queda de lado y uno termina por preguntarse si podrá ser verdad alguna de todas las confabulaciones que describe sobre un mundo del que muchos parecen saber la verdad: el mundo del fútbol. Lo mejor que pueden hacer queridos lectores es pedir o salir a comprar este título y después nos chiflan si no les gustó cosa que difícilmente ocurra..

1 comentario:

EL PIDE dijo...

casualidad el regalo ? no creo, si habla de amistades de 'fierro' me alegro de haberlo elegido.
abrazo
PIDE