martes, 12 de febrero de 2013

Acerca de los dichos de Joaco





El periodista Joaquín Morales Solá recurrentemente pone en dudas la libertad de expresión hoy imperante. El sábado pasado -9 de febrero- publicó en el diario La Nación una nota titulada “Ahora se busca asfixiar a los diarios”.

En homenaje a la madurez de la sociedad argentina y a todos los gobiernos de la democracia reconquistada hace 30 años, debemos destacar que la libertad de expresión desde entonces fue siempre garantizada.

Esto me motiva a dirigirme al mencionado periodista con la carta abierta que adjunto.


CARTA ABIERTA DE EDUARDO ROMAN DI COLA AL PERIODISTA JOAQUIN MORALES SOLA

Sr. Joaquín Morales Solá:
                                ¿No le parece que las circunstancias y sus actitudes indican que debería ser más prudente?
Como periodista sabe que no hay peor asfixia para un diario que la censura. Negarles a sus lectores información.
Negarles elementos de juicio y análisis.
Hacerlo además ocultando el peor genocidio que padecimos los argentinos.
En esa etapa sangrienta Ud. era uno de los máximos responsables periodísticos del diario Clarín.
Su temor, o lo que fuere, lo llevaron a ser el censor de Clemente.
Ud que habla de asfixia a la prensa, fue acusado por haber sido su censor por un respetado y querido hombre de nuestra cultura: Caloi.
En un proceso que por cuestión de seguridad nacional había censurado a “Zamba de mi Esperanza”, quizás Ud. embanderado en los mismos principios de seguridad y moralidad pública, se escandalizaba por la irresistible atracción que Clemente sentía por los voluptuosos atributos de la ”Mulatona”, o porque tiraba papelitos en la cancha, o no tenía el cuidado de arrojar el carozo de la aceituna en el lugar indicado.
Habla como  si tuviéramos que agradecerle que Clemente no fuera libre de expresar lo que sentía.
¿No es consciente que le temía a un dibujo?
El que además si fantaseáramos como Carlo Collodi lo hizo con Pinocho, y Clemente cobrara vida, no podría tan siquiera darle un cachetazo, por que como Ud. sabe, Clemente no tenía brazos.
De todas formas quiero decirle que no existe actitud de su parte que pueda sorprender.
Que puede esperarse de Ud. que con la misma “frescura” con que censuró a Clemente, ante algún insulto no dudó en recurrir al Congreso de la Nación, victimizarse,  y en un acto de “valentía sin par” anunció que no se detendría aunque tuvieran que sufrir alguna muerte.
El congreso le abrió las mismas puertas que Vd. justificaba estuvieran cerradas.
Está bueno que Ud. siga opinando. Es útil para demostrar que la democracia, la libertad y la república  que Ud. desdeñaba, son como el árbol que en su grandeza le brinda sombra a su leñador.
                                                                       Atte.
                                                                 Eduardo Román Di Cola
                                                                                         Dip.Nac. (MC)

No hay comentarios: